En este 2018 hemos acometido la
tarea de mantenimiento de la campana “Nuestra Señora de los Dolores” de la
ermita de San Pascual. Como he narrado varias veces esta campana se encuentra
ubicada en el campanario de la iglesia del convento desde el año 2002, siendo
bajada todos los años y colocada en la espadaña de la ermita de San Pascual
para su fiesta.
Desde hace un tiempo observábamos
la necesidad de acometer una tarea de mantenimiento con profundidad, pues se
encontraba en un estado bastante lamentable, tal vez por la acción de tantos
traslados y por la acción de niños y jóvenes al intentar hacerla sonar a
pedradas cuando está en la espadaña de su ermita.
Esta campana es una auténtica
preciosidad, bastante cargada de una fina decoración y de una excelente fundición, está
fechada en el año 1904, y tiene un alto relieve con la imagen de la Virgen de
los Dolores esyando situada anteriormente en otra ermita, hoy derruida, del término municipal de Castalla, y teniendo el
bronce un peso de unos 30 kg.
Las anomalías que la campana presentaba
eran primeramente en el bronce, ya que además de presentar el típico óxido
verdoso característico del bronce, tenía infinidad de ralladuras y golpes de
piedra. En segundo lugar, en el amarre de ésta con el yugo, al haber menguado
la madera por el paso de los años, no ofrecía rigidez, por lo que tenía
movilidad. En tercer lugar la parte superior del yugo estaba mal colocada por
tener una tuerca en la parte inferior de éste y otra por la parte superior, por
lo que al no tener contratuerca no ofrecía seguridad y en cuarto lugar el piñón
para volteo estaba en parte suelto.
La primera acción que realice en
la campana fue su desmonte pieza por pieza, para comprobar el estado de cada
una de ellas. Seguidamente le pasé el disco de púas de alambre para la limpieza
del bronce sin incidir demasiado, pues mi intención no era sacar el bronce dorado
sino solamente limpiarlo. A continuación soldé dos pletinas entre las dos
partes del yugo para que tuviera la misma elevación que tenía anteriormente con
las tuercas y seguidamente apliqué una capa de pintura a todas las piezas.
Tras el pertinente secado,
procedí al montaje y compensación para que su estado de reposo estuviera en una
perfecta vertical, y una vez concluido la coloqué junto a mi colección
particular para realizarle su primer volteo (es curioso lo agradecido que es el
bronce, ya que tras un simple cepillado queda exactamente igual que otras
campanas de reciente fundición) una vez realizado el volteo procedimos a su
habitual montaje en el campanario del convento.
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